|
con falda de campanas y cristales
La Torre es un arquero
cuyos leves puñales, aún mojados de rosas
son mortales,
El primero fue el río,
lo mató una mañana en primavera
y se quedó vacío, color de nieve y cera
bendiciendo la mano que lo hiriera
Más tarde fue la fuente real la fenecida
y cayó blandamente en su taza dormida
igual que en vuelo herida.
y la cancela, recibieron heridas del arquero
que en vela en la Giralda es novio y centinela.
Yo mismo estoy herido
por una rosa nueva y amarilla
que del cielo ha caído
dejando mi mejilla salpicada con sangre
de SEVILLA.
Sé que no tengo cura,
y no me cejo a nadie de mi suerte.
Mi herida es mi ventura
y cuando caiga inerte recibiré al AMOR
que me da MUERTE,
SEVILLA.